Condena de los atentados de Cataluña

En Libres, como partido liberal, seremos firmes defensores de la libertad de expresión y de comunicación. Pero no estamos de acuerdo con que se politicen los atentados terroristas, como el recientemente ocurrido en Barcelona. 

Hace meses, la CIA alertó a la Policía Autonómica de Cataluña de la seria posibilidad de que Barcelona fuese objetivo de un atentado yihadista. Y a raíz de esta advertencia, el Ministerio del Interior, a través de la Policía Nacional, envió el pasado 20 de diciembre de 2016, un comunicado a todas las Comunidades Autónomas para que se instara a los ayuntamientos a tomar medidas específicas antiterroristas, principalmente, enfocadas a proteger espacios públicos con bolardos y/o maceteros, a fin de impedir la entrada de vehículos a lugares donde se produjesen grandes aglomeraciones de gente. 

Sin embargo, y a pesar de las recomendaciones de Interior, los Cuerpos Autonómicos de Policía de Euskadi y Cataluña, Ertzaintza y Mossos d’Esquadra respectivamente, decidieron ignorarlas, cuando en materia antiterrorista, la competencia pertenece prioritariamente al Estado, y aunque las policías autonómicas puedan investigar casos de terrorismo y crimen organizado, es el gobierno el que dirige a las fuerzas de seguridad estatales, autonómicas y locales. De no haber sido así, de no haber impedido que los Tedax de la Guardia Civil inspeccionaran el chalé de Alcanar tras la explosión que se produjo la noche anterior al atentado de Barcelona, probablemente hoy no estaríamos hablando del triste suceso en que 14 personas perdieron la vida. 

Hasta el 17 de agosto, día en que se produjo el atentado de las Ramblas, nos preguntamos: ¿Qué lugar ocupaba en las precauciones de Puigdemont la posibilidad de un atentado terrorista en el centro de Barcelona? 

En vista de los acontecimientos, no creemos que este riesgo fuera una prioridad para el presidente catalán, más preocupado de cambiar al consejero de Interior por uno nuevo, afín a la celebración de un referéndum ilegal. 

Los preparativos necesarios para éste -que finalmente no se celebrará-, han tenido desorientado al presidente Puigdemont, más preocupado de: 
  • Burlar la ley española el próximo 1 de octubre. 
  •  Fabricar un censo electoral fraudulento. 
  • O conseguir financiación para comprar urnas de un referéndum, que insistimos, no se va a celebrar, o al menos, el Gobierno de España no debe permitirlo.

Entretanto, se estaba gestando una tragedia que al gobierno catalán no ha sabido prevenir y le ha pillado completamente desprevenido, acantonado en la inopia. 

Todo ello denota que la seguridad de los ciudadanos residentes en Cataluña, más la de los visitantes nacionales, junto a la de los turistas internacionales, no les ha importado nada. 

Gobernar una comunidad autónoma de 7,5 millones de habitantes es algo mucho más serio que jugar a la permanente confrontación, agitación y propaganda al servicio del ‘procés’. 

En realidad, lo sucedido en Barcelona supondrá un punto de inflexión, marcará un nítido antes y después en el que ha quedado en evidencia el inmovilismo de Rajoy y la dejación de funciones por parte del Gobierno central en Cataluña. 

Asimismo, ha llegado la hora de depurar responsabilidades entre los dirigentes catalanes encargados de la seguridad de su comunidad autónoma, así como de la ciudad condal, cuya responsabilidad de no haber instalado bolardos disuasorios fue de la alcaldesa Ada Colau. 

Es inadmisible que el Gobierno Autonómico catalán no haya sido capaz de interceptar los planes de atentado de la célula yihadista -de gran tamaño y de larga evolución- liderada por el imam de Ripoll, supuestamente fallecido en la explosión del chalet de Alcanar. Si se hubiera investigado bien la explosión se habría visto la preparación de un ataque terrorista. Los Mossos d’Esquadra, como Cuerpo policial autonómico, no puede ir por libre. En materia de terrorismo, no puede haber desconexión sino todo lo contrario: es necesaria la estrecha conexión entre la Administración central y los Gobiernos autonómicos. 

Lamentablemente, en estos días estamos asistiendo a un escenario de ‘política basura’ en el que cada gobierno arrima el ascua a su sardina e, incluso, hay ciudadanos de a pie que tienen la sensación de estar asistiendo a un escenario de ‘terror teledirigido’. 

En cualesquiera de los casos, queremos enviar nuestras sinceras condolencias a los familiares y amigos de las víctimas, condenar firmemente este execrable atentado y elogiar la importante labor diaria de Policía Nacional y de la Guardia Civil.

En los tiempos tecnológicos en que vivimos, protagonizados por una revolución digital en toda regla, creemos que por parte de las Administraciones Públicas, ya sea a nivel nacional, ya sea a nivel regional, no se han aplicado medidas contundentes y eficientes para prevenir y evitar ataques terroristas, como el que recientemente ha asolado Barcelona. 

Démosnos cuenta de que en el fondo, nosotros humildes personas de a pie, nos hemos convertido en meros espectadores, haciéndoles el juego a los independentistas, y sirviendo de amplificador de ‘noticias interesadas’ a los lobbies de primer y segundo nivel, poder financiero y poder político, respectivamente. Unos y otros, consideran a los ciudadanos simples peones sobre un tablero de ajedrez en el que se convierten en carne de cañón y en el que el rol de juego se cobra la vida de personas inocentes que no han hecho ningún mal a nadie. 

Los terroristas yihadistas han sido los asesinos y, por tanto, son los principales culpables de la tragedia sucedida en Las Ramblas de Barcelona. Pero no es menos cierto que se pudo hacer mucho más por parte de las instituciones públicas por evitarla. No podemos permitir que errores de previsión por falta de comunicación entre los Mossos d’Esquadra y los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad dependientes del Gobierno central, como son la Policía Nacional y la Guardia Civil, vuelvan a repetirse. 

Asimismo, insistimos en que es urgente la colocación de bolardos en los accesos de las principales calles de la ciudades españolas. 

Otro error que la impavidez del gobierno de Rajoy cometió, fue el de permitir que la voz al mundo durante las primeras horas tras el atentado de Barcelona fuera la de Carles Puigdemont, y además, en catalán. No tenemos nada en contra de las lenguas cooficiales, pero los españoles nos merecimos ser informados en la primera lengua del Estado, el castellano. Es precisamente esto lo que han denunciado los sindicatos mayoritarios de la Policía y de la Guardia Civil, la “exclusión y aislamiento” en la investigación de la masacre con el “objetivo de transmitir una imagen al exterior de un Estado catalán autosuficiente”. Tanto la Guardia Civil como la Policía Nacional tienen una gran experiencia en lucha antiterrorismo, y prescindir de su ayuda es un lujo que la Generalitat no se puede permitir, el Gobierno central no debió consentir y que la ciudadanía española, en general, no entiende. 

Inevitablemente, se va a abrir a partir de ahora un profundo debate social sobre las políticas de inmigración e integración que llevan acabo los gobiernos autonómicos; sobre qué tipo de servicios sociales se deben prestar, o no, a la comunidad islámica que reside en España; o sobre cuál debe ser la coordinación policial de los cuerpos de seguridad autonómicos y las fuerzas dependientes del Estado. Lo cierto es que el nacionalismo, independientemente de su origen, ya no es capaz de soportar la realidad en que hoy vivimos. 

Mientras los independentistas catalanes siguen aún pertrechados en la excusa de intentar celebrar un referéndum ilegal a toda costa y como único argumento, los familiares y amigos de las víctimas lloran la injusta e irreparable pérdida de sus seres más queridos. Volvamos a hacer que Las Ramblas sean de todos los españoles. Y no de los cobardes, de los violentos, y de los que no tienen argumentos. 

Hay que pasar a la acción. No podemos permitirnos más víctimas.  
Copyright ©2016 Libres.info - Todos los derechos reservados.
¡Este sitio web puede usar Cookies!
Esta página web puede utilizar cookies para funcionar mejor. En cualquier momento usted puede desactivar o cambiarla en la configuración de su navegador. Utilizando nuestro sitio web, significa que usted está de acuerdo con el uso de las cookies.

OK, lo entiendo o Más información
Información de Cookies
Esta página web puede utilizar cookies para funcionar mejor. En cualquier momento usted puede desactivar o cambiarla en la configuración de su navegador. Utilizando nuestro sitio web, significa que usted está de acuerdo con el uso de las cookies.
OK, lo entiendo