Libres se solidariza con el Servicio de Vigilancia Aduanera (SVA) de Algeciras

JUEVES, 17 DE NOVIEMBRE DEL 2016.

IVÁN GONZÁLEZ / Presidente de Libres.


Mostramos todo nuestro apoyo al Cuerpo de Agentes del Servicio de Vigilancia Aduanera (SVA) en las costas de Andalucía, así como nuestro pésame y condolencias a los familiares y amigos de los fallecidos dentro del ámbito del narcotráfico y la drogodependencia.

Las drogas representan un serio peligro para la salud de nuestra ciudadanía.

Y a nivel mundial, son las Naciones Unidas (ONU), las que en virtud de convenios, concluyen y acuerdan luchar contra el narcotráfico.

En España, la ciudadanía debe comenzar a saber diferenciar entre la política autonómica de prevención sanitaria contra la drogadicción y la política llevada a cabo por la Administración central para luchar contra el narcotráfico. Ambas, son medidas complementarias e igual de importantes. Y, si bien es probable que, el Plan Nacional sobre Drogas, llevado a cabo por las Consejerías de Salud y Servicios Sociales de cada una de las CCAA goza de mayor repercusión social, no es menos cierto que, tanto la labor de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado como la del Cuerpo de Agentes del Servicio de Vigilancia Aduanera (SVA), en la lucha contra el narcotráfico, pasa completamente desapercibida para la ciudadanía, además de estar ingratamente reconocida y mal remunerada, cuando comporta en sí misma, un altísimo riesgo contra la propia integridad de estos agentes.

Haciendo el máximo ejercicio posible de comprensión, sería justo reconocer que la drogadicción supone un serio problema de salud. Por lo que la persona que ha caído en la desgracia de ser dependiente del consumo de estupefacientes, debe ser tratada como un paciente que necesita ayuda médica y no como un delincuente. Como también estas palabras tienen la intención de rendir el más sincero pésame hacia los familiares de los cuatro presuntos narcotraficantes que fallecieron en aguas malagueñas cuando huían a gran velocidad en la ´planeadora´ avistada por la los agentes del SVA; y que durante la persecución, tras una inexplicable y brusca maniobra frente a la costa de Estepona, colisionó accidentalmente contra la patrullera de la Agencia Tributaria.

Es probable que todos desconozcamos que estas planeadoras son embarcaciones muy frágiles que, a alta velocidad, exponen sobremanera la integridad de sus tripulantes. Son consideradas las ´fórmula 1 del mar´ y, en caso de colisión, la consecuencia es mortal.

La investigación de los hechos sigue abierta, y aún son muchos los interrogantes que suponen ser una incógnita por despejar. Lo cierto es que, aunque presuntamente, la planeadora que propició la persecución hizo caso omiso al alto de la patrullera del SVA. ¿Por qué los tripulantes prolongaron su huida hasta Estepona cuando fueron avistados por los agentes en el Estrecho de Gibraltar?

Desde la máxima consideración y el respeto posibles, entendemos el dolor de los familiares por haber perdido a sus seres queridos. Pero lo que nos parece rechazable es que hayan amenazado e insultado a los agentes del SVA, calificándolos de “mercenarios” y “asesinos”.

Los agentes del SVA hacían su trabajo, y tras la lamentable tragedia, será la policía la que investigue los hechos y esclarezca la etiología de este accidente mortal. Pero, a la vez, sería lógico preguntarse cuál es el estado de salud de los agentes que tripulaban la patrullera implicada, cuando éstos sólo hacían su trabajo y de inmediato, trataron de salvar la vida de los cuatro tripulantes de la planeadora, antes de que fallecieran en el acto.

A partir de aquí, es legítimo que los familiares de los fallecidos exijan saber la verdad de los hechos, pero no se ajusta a derecho amenazar de muerte a los agentes del SVA, cuando tanto por tierra, por mar como por aire, cuidan cada día de nuestro bienestar, dando igual si hace sol, azuza la lluvia o golpea el viento, si se trata de un gélido día de invierno o de un caluroso día de agosto. Si bien, cabría recurrir a las palabras de Arturo Pérez Reverte en reconocimiento al SVA: “hacen un trabajo admirable y peligroso por cuatro duros al mes”, para declarar merecida admiración por estos agentes que patrullan las costas de nuestro país en la defensa y protección de los intereses de todos los ciudadanos españoles, sin exclusión alguna.

Ahora parece que nadie habla de ellos, que mueren, son heridos, o incluso, amenazados de muerte (tanto ellos como sus familias) por ejercer con responsabilidad el cometido que se les encomienda. Nadie habla de los cientos de rescates que hacen los agentes del SVA a los inmigrantes que llegan en pateras a las costas andaluzas. Nadie se hace eco de su labor de apoyo a tripulantes de pesqueros, buques y mercantes, e incluso a los propios narcotraficantes cuando caen al agua o tienen algún problema de salud. Y, nos entristece que interese más hablar sobre este trágico accidente, que reconocer las grandes competencias humanas que se dan en el seno del Cuerpo de Agentes del SVA.  

En la drogadicción, pueden ser diferentes causas de muy difícil determinación, las que pueden acarrear la muerte del enfermo, siendo el Indicador de Mortalidad por Reacción Aguda a Drogas, la única forma de medir tangiblemente el número de decesos que el consumo intencionado de drogas provoca cada año en nuestro país entre personas de 10 a 64 años de edad en un área geográfica concreta.

El consumo de cannabis en España no sólo es el más extendido sino que aumenta con el paso de los años, lo que termina suponiendo un incremento exponencial de la demanda de tratamiento por la dependencia de esta droga. Esto conlleva un importante gasto sanitario para el Sistema Público Nacional.

Lamentablemente en nuestro país, la disponibilidad de drogas ilegales a fin de poder conseguirlas en menos de 24 horas, es relativamente fácil para la población, según un informe del Ministerio español de Sanidad. Por tanto, el Riesgo de Consumo para el cannabis es muy alto (91 %), mientras que para la heroína es mucho menor su actual índice de riesgo de consumo (47 %) en comparación con el de finales de los 70 y principios de los 80. En el caso de la cocaína, supone un 76 % de probabilidad para los consumidores de riesgo.

Hoy, los consumidores de riesgo albergan una escasa percepción de los problemas de salud que pueden acarrear el consumo de estupefacientes.

Ya en 2013, uno de cada diez españoles entre 15 y 64 años de edad, reconocían haber consumido cocaína en polvo en alguna ocasión.

En cuanto a las complicaciones derivadas, en 2013, se recogieron 12.037 casos de Urgencia Hospitalaria relacionados con el consumo de drogas. De estos, más del 34 % se correspondieron con el consumo de cannabis, mientras que más del 44 % se correlacionaron con el uso de cocaína. La heroína sólo supuso el 12 %.

Según datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), el Registro General de Mortalidad en España certificó 727 defunciones en 2013, todas ellas relacionadas con la complicación aguda por el consumo de drogas. Mientras que 1991 fue el año en el que se alcanzó la cifra más alta (1.833 fallecidos).

Las cantidades de drogas que se incautan cada año son relativamente grandes, lo que indica la clara disponibilidad de éstas en el mercado, a pesar de la intensa labor de control por parte del Cuerpo de Agentes del Servicio de Vigilancia Aduanera (SVA) sobre la oferta del narcotráfico. Es en este nivel en el que cobra especial importancia la ayuda de los planes de prevención sanitaria llevados a cabo por el Sistema Nacional de Salud a fin de frenar entre la población la creciente demanda para el consumo de drogas.

Es fácil entender que a menor demanda, menor habrá de ser la oferta disponible. Sin embargo, en España ocurre, paradójicamente, todo lo contrario. La demanda para el consumo de estupefacientes no deja de crecer, lo que estimula las expectativas de negocio en el mundo del narcotráfico.

En 2014 se incautaron en España 244 kg de heroína, 21.685 kg de cocaína, 379.762 kg de hachís y 558.867 kg de éxtasis, según datos del Ministerio del Interior. Se registraron 21.581 detenciones por tráfico de drogas, siendo Andalucía, con un 30%, la región que acaparó la mayor parte, seguida de la C. Valenciana con un 15 %, y de Madrid con un 12 %.  

Tanto la drogodependencia como el narcotráfico representan, en conjunto, un gran problema nacional para la salud de nuestros conciudadanos, ya que se cobra cada año la muerte de muchas personas.

Y no queremos que se pierda ni una vida más.

Sólo nos queda reiterar nuestro pésame a las familias de todos los fallecidos dentro del ámbito del narcotráfico y la drogodependencia. Así como dar todo nuestro apoyo a la labor del Servicio de Vigilancia Aduanera (SVA) en las costas de Andalucía.

A nivel mundial, son las Naciones Unidas (ONU), las que en virtud de convenios, concluyen y acuerdan luchar contra el narcotráfico.

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